Sed lo que queráis, pero no una lady

Se sigue hablando de la revista OK!, de los bolsos de quinientas libras, de las bragas enanas, las depilaciones brasileñas, las noches de juerga sólo para mujeres. Por otra parte, se debate sobre la desigualdad salarial, la ablación femenina en el Tercer Mundo y la violencia de género.

Pero lo que no se saca a la luz son otros problemas más pequeños pero igual de nocivos para la tranquilidad de las mujeres, así como que se considere desagradable el vello púbico femenino, o se ridiculice constantemente a las mujeres famosas por estar demasiado gordas o flacas, o por ir mal vestidas.

Si estuviéramos en una reunión de amigas hablando de cuestiones como la pornografía, el feminismo, los hijos o el envejecimiento, quizás algunas de ellas reflexionaran (o no) sobre las ideas que hoy vamos a plasmar aquí recogidas de la obra de “Cómo ser mujer” DE Caitlin Moran. Solo necesitamos un poco de mentes abiertas y después, esto puede ser un espacio de encuentro de opiniones diferentes y enriquecedoras (¡comenten!¡comenten!).

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Empecemos, por ejemplo, por la pornografía, por haberla citado la primera arriba. Actualmente se sigue pensando de manera absurda que la pornografía es intrínsecamente explotadora y machista: la pornografía no es más que “follar” al fin y al cabo. Practicar sexo no es un acto machista, así que la pornografía tampoco puede serlo, en sí misma, intrínsecamente misógina. La pornografía vulgar y deprimente (que es la que hay) no es el problema (que también). El problema es que no se incrementa en un 100% la variedad de pornografía disponible. Una película que muestre el sexo como una acto de libertad que hacen dos personas juntas queriendo disfrutar, más que algo que solo le ocurre a una mujer cuando tiene que ganarse un sueldo. Una pornografía cálida, humana, divertida, peligrosa, psicodélica. En un mundo donde puedes robar un Picasso en el mercado negro, o comprar un billete para ir al espacio…¿Por qué no se puede ver sexo verdadero?.

pensar
¿Y por qué hay una generación entera que confunde feminismo con cualquier cosa relacionada con la “mujer”? Hay desde luego un caos político, léxico y gramatical en esta palabra y en lo que significa. De tantas vueltas que le damos para llegar a lo que es, una explicación fácil y simple: la convicción de que las mujeres deben ser tan libres como los hombres, por muy chifladas, estúpidas, mal vestidas, gordas, vagas y engreídas que sean.

Porque aunque podamos ser todas esas cosas, incluso a la vez, la verdad es que ser mujer nos sale todavía muy caro y ocupa mucho tiempo. Por ejemplo, resulta que vas a una tienda y crees haber encontrado “el vestido”…y resulta que “el vestido” necesita “el cinturón” y luego tienes que encontrar un bolso a juego,pero sin pasarse y que vaya bien no solo con las medias idóneas sino también con algo para “ponerse encima” si refresca. Acaba siendo una lista interminable de cosas que tienes que buscar, probarte, esperar cola, pagar. El punto final son los zapatos porque nos llevamos toda nuestra vida en deportivas pero creemos que si queremos ser mujeres triunfadoras tenemos que comprarnos unos tacones. Y lo mínimo que necesitamos es en realidad un calzado que podamos bailar con él y no ser asesinadas por su culpa.

También sale costoso que la pregunta de siempre sea”¿Cuándo vas a tener hijos?” en vez
de “¿Quieres tener hijos?”. Porque claro, el hecho de no tener hijos hace que nos imaginemos a las no madres como lobas errantes solitarias, merodeando por ahí, tan peligrosas como los varones. La idea de que la maternidad es una acontecimiento necesario, transformador, que no tiene ningún paralelismo ni equivalente es un auténtico grano en el culo para las mujeres. Porque esta exigencia de que todas las mujeres deben tener un hijo no es lógica. Es más, si te detienes a pensar en como está el mundo, te das cuenta de que están naciendo montón de niños y que el planeta no necesita que todas traigamos niños. En pleno siglo XXI, no podemos seguir pensando a quién podríamos crear y lo que ellos podrían hacer.

Tenemos que pensar quiénes somos y qué vamos a hacer

Esta última frase debería retumbar muchas veces en nuestras cabezas antes de que existiese ni siquiera el miedo a envejecer y utilicemos trucos caros y dolorosos para ocultárselo al mundo. Esto no dice nada bueno de nosotras como ser humanos cuando los hombres de cincuenta años van por ahí con la barriga desparramándose por encima del cinturón y una cara como un colchón roto de vagabundo en un paso subterráneo. Les salen pelos en la nariz y arrugas como desfiladeros y sueltan ¡puf! cada vez que se levantan o se sientan. Quiero una cara llena de arrugas y cansancio y una dentadura de color crema que, con franqueza, digan a la gente venal : VETE A LA MIERDA. Las arrugas son una forma de mantenerte lejos de los idiotas, de mujer sabia e intransigente. 

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En realidad estas solo son historias de supuestos ” problemas” de ser mujer que te deberías de negar a verlos como problemas. Porque no tenemos que empezar por esto una huelga de hambre, pero mínimo lo que podemos hacer es mirar las cosas de frente, directamente, y luego echarnos a reír. Parecemos más apasionadas cuando nos reímos.

Lo realmente importante es reír, partirnos de la risa, y no tener miedo a decir las cosas como son, a un novio, a un marido, a una miga o a un gobierno, si son estúpidos o si están equivocados. A ver si así se da cuenta parte de la humanidad que no nos estamos peleando por el mundo entero, si no que solo queremos nuestra parte. Los hombres puede seguir haciendo las cosas que hacían…Mientras nosotras pediremos ALTERNATIVAS, VARIEDAD, MÁS, MUJERES.

Que tengamos más del mundo porque así sería más justo. Más emocionante. Reordenado. Reinventado. En definitiva lo que queremos ser es ser humano productivo, honrado, tratado con cortesía.

Uno de los “muchachos” pero con un pelo realmente asombroso.

Esta es una parte de reflexión de la lectura "Cómo ser mujer" de Caitlin Moran.
Un ensayo autobiográfico sin pelos en la lengua que saca a debate temas que afectan a la mujeres en su día a día en decisiones de asuntos delicados como en otros que no lo son tanto
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